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26 de agosto de 2026

Romina Torres, investigadora de Data Observatory: "No puede existir una estrategia sólida de IA sin una estrategia sólida de datos"

Romina Torres, doctora en ingeniería informática, investigadora titular de Data Observatory y académica de la Universidad Adolfo Ibáñez, recientemente viajó a Quito, Ecuador, para ser parte del Humphrey Alumni Global Policy Dialogue 2026.

En el encuentro se reunieron líderes de distintos puntos de América Latina para discutir cómo la inteligencia artificial y otras tecnologías emergentes redefinen la noción de soberanía, infraestructura crítica o seguridad.

El evento, realizado los días 20 y 21 de agosto, contó con paneles y espacios de conversación entre especialistas provenientes de diversas disciplinas. Uno de los ejes centrales fue cómo ha evolucionado la noción de activo estratégico.

"Tradicionalmente pensábamos en recursos naturales, energía, infraestructura física o telecomunicaciones. Hoy tenemos que incorporar también los datos, la capacidad de cómputo, la inteligencia artificial, la infraestructura digital, la ciberseguridad y el talento especializado", comenta Torres.

Su participación se relaciona con su experiencia en el Distinguished Humphrey Fellowship Program on Emerging Technology Policy, del Departamento de Estado de Estados Unidos, del que fue parte en 2025. La instancia le permitió abordar los desafíos tecnológicos desde una perspectiva que integró aspectos de política pública, geopolítica y cooperación internacional.

Una de las principales reflexiones que deja el encuentro para Torres es la necesidad de repensar el concepto de soberanía tecnológica, que "no significa necesariamente producir toda la tecnología dentro de nuestras fronteras".

"Vivimos en un mundo profundamente interdependiente. El problema no es depender de otros; el riesgo aparece cuando una dependencia crítica no tiene alternativas", señala.

En este contexto, propone avanzar hacia una idea de autonomía estratégica, entendida como la capacidad de identificar dependencias críticas, desarrollar alternativas y mantener el poder de decisión frente a cambios tecnológicos o geopolíticos. Para la investigadora, esta habilidad será cada vez más relevante a medida que tecnologías como la inteligencia artificial transformen distintas áreas de la sociedad.

"En los próximos años la brecha entre países probablemente no estará determinada solamente por quién tiene acceso a inteligencia artificial o a nuevas tecnologías, sino por quién tiene la capacidad de entenderlas, gobernarlas, adaptarlas y utilizarlas de manera estratégica", plantea.

Los datos como activo estratégico

Esta autonomía, sostiene Torres, se construye en gran parte a partir de un recurso específico: los datos. Sin embargo, advierte que disponer de grandes volúmenes de información no es suficiente para generar una ventaja estratégica. Según afirma, su valor "aparece cuando estos datos pueden ser encontrados, accedidos, relacionados, utilizados y reutilizados de manera confiable".

Esta condición resulta especialmente relevante frente al desarrollo de la inteligencia artificial, donde la disponibilidad de datos de calidad puede determinar qué problemas pueden abordarse y qué soluciones pueden desarrollarse.

"Los datos son uno de los activos estratégicos fundamentales de la economía digital. Por eso, no puede existir una estrategia sólida de inteligencia artificial sin una estrategia sólida de datos", señala.

Para Torres, esta realidad también representa una oportunidad para la región. Aunque plantea que América Latina difícilmente competirá en el corto plazo con las grandes potencias tecnológicas en capacidad de cómputo o tamaño de modelos, sí cuenta con datos y conocimientos asociados a ámbitos únicos.

"Chile genera información extraordinaria en astronomía, minería, océanos, clima, biodiversidad, energía y múltiples áreas científicas. América Latina, en conjunto, tiene una diversidad ambiental, social, productiva y cultural que no necesariamente está bien representada en los grandes modelos globales", indica.

Para Torres, un desafío importante es "transformar ese patrimonio en capacidad tecnológica". En ese sentido, iniciativas como la estrategia para una política de datos FAIR se vuelven relevantes, ya que permiten gestionar la información "con estándares internacionales" y "crear condiciones adecuadas para su reutilización", lo que abre a la región la posibilidad de participar en el desarrollo de la IA "no solamente como consumidores, sino también como proveedores de conocimiento, datos de calidad y soluciones relevantes para nuestros propios desafíos".

"Nuestra ventaja competitiva quizás no esté en tener los modelos de inteligencia artificial más grandes del mundo, sino en tener algunos de los mejores datos del mundo, bien gobernados y preparados para generar conocimiento", agrega.

La investigadora también destaca la necesidad de fortalecer la cooperación regional. Frente a capacidades que requieren una escala importante —como infraestructura tecnológica, ciberseguridad, formación de talento o cómputo—, plantea que la alternativa no necesariamente es que cada país busque ser autosuficiente.

"Podemos avanzar hacia una interdependencia regional inteligente, donde compartamos infraestructura, estándares, conocimiento y capacidades", concluye.

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